Permiteme sentirme encontrado, en un vuelco inesperado, donde nuestras miradas se han reflejado, eh vinculado ese espacio admirado, en donde los dos hemos jugado, penetrando ese tiempo asfixiado que por meses nos a alejado, en espera...
De que caiga esta lastimada esfera, propagamos el despertar de una nueva era, donde las palabras serán soldados, apuntando a las velas, telas de color rojo, caeran de un cielo que no escojo, pero entre más espero más me vuelvo viejo y este espejo ya yace roto.
Encontrados dos caminos, donde no se esta solo, pero hay que revivir a los dormidos, como una oveja negra en una manada de lobos. Aquí se halla un espacio, para el amigo creador, quien crea que los sueños van en un elevador, apretemos el boton y apaga tu despertador.
Toma el volante y aprieta el acelerador, que entre que pasa el juego solo hay un jugador, el otro, observador, ve al actor, derritiendo al mundo con fulgor. Te gusta calentar la butaca, viendo como todo sucede; de hecho tienes una opinion y no la compartes, eso es lo que más nos duele.
Comunicamos con la voz, cuando deberíamos ocuparla, aparece esa toz, que adormece toda esencia real, de un mensaje leal, trabando las palabras, rompiendo salas, por silencios de almas.
Construias mentiras, hacias como que sabias, te mentias y no te permitirás, a los pasajeros, sacarlos de las vías. Preguntate cuantas vidas salvarias, ¿porque tendemos ah ser egoístas?, construye tu escenario, dirije el foco y que tu mensaje sea ayudar, poco a poco.
Tú, lector, que acechas desde la ventana, no te abstengas de comentar, no me importa si me lanzas una granada o si eres pera y yo manzana, si los dos tenemos hambre, nos repartiremos la quijada o una mirada.
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